Translate

martes, 19 de febrero de 2013

Lateralidad en niños/as de transición

El tema que nos ocupa, se delimita específicamente a nivel preescolar, Transición II, considerando que es en ésta etapa donde se estructuran las primeras bases del desarrollo infantil en general. En este nivel, es además, donde el niño/a adquiere las herramientas necesarias que le permitirán sus aprendizajes posteriores, por tal razón, la investigación proporcionará una serie de elementos para promover la intervención o experiencias adecuadas al niño/a, ayudarlos a madurar y desarrollar sus potencialidades y de ésta manera favorecer su proceso educativo de acuerdo a sus posibilidades, con el fin de alcanzar un crecimiento integral y sistemático. Es por esto que la actividad motora tiene vital importancia en el desarrollo infantil, ya que ayuda a fortalecer los aspectos: físico, socio emocional, cognitivo, aprendizajes de lectoescritura.
Castillo (1999) define que una educación exclusivamente intelectual constituye un desequilibrio psíquico y funcional que redunda en toda la personalidad del sujeto, lo mismo que abonar esta faceta dando preponderancia al desarrollo motor del niño/a. Es, pues, en la edad preescolar donde debemos dar una gran importancia al desarrollo conjunto de estas facetas del ser humano, puesto que, a esta edad es cuando mayor capacidad de desarrollo adquiere.











Durante sus primeros años de vida se presenta la necesidad de movimiento, la que justifica la estimulación motriz la cual se ajusta a las particularidades de cada niño/a. Actualmente, existe un acceso fluido a diferentes documentos que dan a conocer que la inteligencia comienza con la actividad motriz coordinada e intencional y que todo el edificio del conocimiento y la configuración de la personalidad se sustentan en la relación con el otro y los objetos, en el permanente diálogo tónico-postural-emocional que posibilita la adaptación al medio.











Analisis preliminar del niño cuando inicia su Educación Inicial y Primaria

Añadir leyenda

  

En este blogger presenta un análisis de los principales enfoques en la investigación sobre la transiciones en la primera infancia y revela cuáles son los ámbitos predominantes en los que concentran su atención los estudios académicos y profesionales, como asimismo algunos puntos de vista. Tomando como punto de partida una definición amplia e inclusiva del tema, los autores proporcionan un panorama general de la investigación sobre las transiciones en la primera infancia, evaluando las nociones propias de la teoría evolutiva que precedieron la investigación sobre las transiciones.


Lo que se proponen para facilitar la adecuada Transición del niño y la niña.



A) Docentes

Propiciar el establecimiento permanente de intercambio sistemático entre los docentes

de Educación Inicial y los del Primer Grado de Educación Primaria, abriendo espacios

para estudiar los diseños curriculares de ambos niveles y las características del desarrollo

del niño y la niña de 0 a 7 años, para comprender su evolución durante este periodo

y propiciar la adaptación a las nuevas condiciones.


Darle continuidad al uso de la modalidad de trabajo colectivo o en pequeños grupos en

el Primer Grado de Educación Primaria, a fin de mantener un ambiente de actividad cooperativa

y colectiva como en el nivel de Educación Inicial.


Organizar la ambientación del aula, tanto de Educación Inicial como la de Educación Primaria,

debe ser atractiva, sin olvidar que siempre debe predominar la función didáctica

y pedagógica.


Dedicar tiempo al juego en el desarrollo de la jornada diaria, por ser esta una actividad

fundamental para el niño y la niña de Educación Inicial y del Primer Grado de Educación

Primaria.


Promover el desarrollo de actividades ligadas a la música durante la jornada diaria, por

ser esta una actividad fundamental para el niño y la niña de Educación Inicial y del Primer

Grado de Educación Primaria.


Desarrollar estrategias instruccionales con enfoque lúdico, en los proyectos de aprendizaje.

Crear espacios de encuentro entre los niños de ambos niveles (conversatorios, socialización

de los proyectos, visitas a las aulas, actividades lúdicas compartidas).


Trabajar con los padres y madres el proceso de articulación, enfatizando en la necesidad

de aceptar que sus niños y niñas ya están creciendo, y deben ir a un nivel educativo más

complejo donde recibirán el apoyo necesario para transitar por esta nueva fase.


Programar visitas de la docente de Educación Inicial al aula de Primer Grado de Educación

Primaria.


Programar visitas de la docente de Primer Grado de Educación Primaria al aula de Educación

Inicial.


Organizar actividades lúdicas donde se involucren tanto los niños de Educación Inicial

como lo del de Primer Grado de Educación Primaria.


Favorecer la creación de un clima de confianza entre el niño y niña, la docente y la familia.


B. Representantes


Participación activa en el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje de sus representados.


Participación en la “Escuela para Padres” como una vía que le brinda herramientas para

facilitar el adecuado transitar del niño y la niña de un nivel a otro dentro del sistema

educativo.


Mantener una comunicación permanente con el docente para que de manera consensuada

establezcan las estrategias que facilitan el transitar del niño y la niña de un nivel

en el sistema educativo.


Establecer una comunicación con el niño y la niña, ya que es la mejor vía para ayudarlo

en su crecimiento.


Familiarizar al niño con la escuela.


        Estos son algunos de los aspectos que se proponen como parte del cuerpo de lineamientos,

que surgen desde la óptica de los participantes del presente estudio y que permitirán viabilizar

el lograr la articulación entre el nivel de Educación Inicial y el Primer Grado de Educación

Primaria.


        Todos los lineamientos están estructurados sobre la base de facilitar el enlace adecuado

entre los dos primeros niveles del sistema educativo venezolano, además están direccionados

con la visión de crear un espacio en el cual los niños y niñas puedan desarrollar su máximo potencial,

considerando las condiciones ad hoc para ello, es decir todos los lineamientos están establecidos

en beneficio de los niños y niñas, que son el último eslabón de la cadena, pero los

actores más importantes de todo el proceso educativos y sobre los cuales giran todos los demás

actores.



        Y es por ello que Docentes, Directivos, Padres y Representantes, formadores de docentes

y adultos significativos que participan en el acto educativo, tienen la obligación de participar en

la construcción del puente que se necesita para conectar a la Educación Inicial y la Educación

Primaria. Mientras no se logre la cohesión de todos estos actores para la construcción colectiva

de ese puente, estaremos distantes de lograr formar al ciudadano que esta sociedad necesita.

Consejos para la Transición a la Escuela Primaria


Cuando el niño/a comienza a asistir a la escuela, los padres deben enfrentarse al hecho de que ya no son las únicas personas responsables del aprendizaje de su hijo/a. Hasta para los padres más involucrados en la educación de sus hijos, esto puede resultar más fácil en la teoría que en la práctica.
Ya que las experiencias educativas tempranas pueden tener un gran impacto sobre la forma en que los niños perciben el aprendizaje en sí mismo a lo largo de la vida, es importante lograr que la vivencia escolar sea lo más positiva posible tanto para usted como para su hijo/a. Antes de la transición, familiarícese lo más posible acerca de lo que sucede en la escuela de su hijo/a. Para que la transición a la nueva situación sea lo más natural posible, se pueden aliviar los sentimientos de ansiedad y expectativa si se visita el salón de clases, si se conoce al futuro maestro(s) y si se logra comprender las opciones educativas.

Al fin llegó el primer día de clases. Usted sabe que hizo todo lo posible para prepararse y preparar a su hijo/a. ¿Pero qué puede hacer para facilitar la transición para su hijo/a?

Antes del Primer día de Clases:

Los consejos a continuación se centran en determinadas áreas que los padres deben tener en cuenta al momento que sus hijos realizan la transición a la escuela por primera vez, así como también para las transiciones que tienen lugar antes de entrar a la primaria. A través de una meticulosa preparación, tanto los padres como el futuro maestro lograrán sentirse más seguros con respecto al futuro. Además, es de esta manera que los padres y los maestros tendrán la oportunidad de prever y resolver posibles inquietudes antes de que surjan problemas verdaderos. En esencia, si se adopta una actitud proactiva, será posible afianzar la cooperación entre la escuela y el hogar.

Para la mayoría de los niños, las experiencias educativas tempranas tienen un gran impacto en el resto de la vida educativa. Esto quiere decir que las experiencias tempranas positivas constituyen una sólida base para el aprendizaje, así como también para un futuro exitoso. De hecho, tanto padres como maestros consideran que la forma en que se siente un niño/a con respecto a la escuela es decisiva a la hora de realizar la transición hacia un entorno escolar nuevo. Como resultado, los padres juegan un rol fundamental a la hora de fomentar en sus hijos creencias positivas acerca de la vida escolar.

Consejos adicionales para los primeros días o semanas de clases:

  • Muchos niños se fatigan mucho debido a los nuevos entornos y rutinas. De ahí la importancia de asegurarse de que su hijo/a duerma lo suficiente, en especial durante la primera semana de clases. Fijar una hora para ir a dormir puede ayudar a aliviar la tensión.

  • Prepare un desayuno saludable para que el comienzo de cada día sea óptimo. La sensación de hambre puede llegar a ser una distracción, en especial para los niños pequeños. Con el estómago lleno podrán concentrarse mejor en el trabajo que se realiza en clase.

  • El momento de la despedida. Hágala breve.La despedida puede ser un momento difícil tanto para los padres como para el hijo/a. Recuerde que su hijo/a percibe la forma en que usted se siente, por lo que debe procurar mantener una actitud positiva y entusiasta. Además, si se establece una rutina de despedida especial, por ejemplo un abrazo y un choque de manos, la separación será mucho menos estresante.

  • A medida que avanza el año, haga lo posible por respetar las rutinas de la mañana. Instaure un orden en las actividades que se realizan antes de ir a la escuela. A través de la coherencia, el niño/a podrá ajustarse mejor a la nueva situación ya que se sentirá más seguro.

  • Adopte una actitud proactiva: asista a las charlas con los maestros y otras reuniones importantes. También haga lo posible por asistir a las actividades escolares que son abiertas para padres. Es a través de su participación que su hijo/a estará más feliz y que el maestro tendrá la certeza de la importancia que la educación de su hijo/a tiene para usted.

  • Manténgase en contacto con el maestro durante todo el año para que su hijo/a esté preparado para enfrentar los cambios o transiciones importantes que puedan tener lugar en la escuela. De ser posible, procure no introducir ninguna modificación importante en el hogar mientras el niño/a esté pasando por experiencias de transición en la escuela.


La transición al cuidado infantil

Cómo tomar las mejores decisiones con respecto al cuidado de su hijo/a
Cuando se trata del cuidado de su hijo/a, todos los padres quieren sentir que están eligiendo lo mejor que pueden. Dejar a su hijo/a en la guardería o en el jardín de infantes, especialmente por primera vez, puede ser difícil tanto para usted como para su hijo/a, pero a veces la vida agitada de hoy nos obliga a hacerlo. Para contribuir a disminuir la ansiedad y lograr que la experiencia sea más positiva para ambos, es recomendable elegir un tipo de cuidado en el que usted confíe y prepararse para la transición.
Consejos para que la transición al cuidado infantil sea una experiencia positiva.

Usted es la persona que más conoce a su hijo/a. Haga una lista de las necesidades de su hijo/a y de cómo puede satisfacerlas mejor. Esto puede ayudarlo/a a elegir el tipo de cuidado infantil más adecuado para su niño/a. Es posible que usted tenga muchas opciones, por ejemplo:

  • Las guarderías: son lugares en los que varias niñeras cuidan a un grupo de niños de la misma edad.
  • El cuidado infantil familiar: su niño/a se queda en la casa de otra persona junto con otros niños que tienen aproximadamente la misma edad.
  • El cuidado infantil en el hogar: una niñera va a su casa y cuida a su hijo/a.
  • Los jardines de infantes o el preescolar: su niño/a se encuentra en un entorno grupal al cual asiste medio día durante un determinado periodo del año. Allí, su niño/a hace actividades educativas programadas.

Comuníquese con las niñeras o los cuidadores:

 No tenga miedo de hacer muchas preguntas, poner reglas y exigir mucho; después de todo, están cuidando a una persona muy especial para usted. Es importante hablar sobre su hijo/a con las personas que lo/a cuidan. Infórmeles sobre la personalidad de su hijo/a, lo que le gusta y lo que no le gusta, sus necesidades médicas, sus hábitos a la hora de comer y dormir y otros datos que les ayude a conocer a su hijo/a e interactuar con él/ella. Hable con ellos regularmente para preguntarles cómo su niño/a se relaciona con otros niños, cómo se comporta y qué hace.

Prepare a su hijo/a para la transición:

Comience a preparar a su hijo/a por lo menos una semana antes de dejarlo/a en la guardería o jardín de infantes. Si puede, es recomendable llevarlo/a durante lapsos cortos antes de que comience con su horario. Hable con su hijo/a sobre las actividades que hará y dígale en qué momento del día usted lo/a recogerá, por ejemplo, después de la siesta o del almuerzo. Durante las primeras semanas, lleve a su niño/a con tiempo en caso de que le cueste despedirse de usted. Aunque su hijo/a se enoje, es importante que sepa que usted se va en lugar de escabullirse mientras esté distraído/a. Elabore y ponga en práctica una rutina para prepararse antes de salir, así evitará que usted y su hijo/a se estresen y se pongan ansiosos durante la mañana.


¿Que plantea el Ministerio de Educación Venezolano con respecto a la Transición?

En el año de 1997 el Ministerio de Educación venezolano creó un Manual de Orientaciones pedagógicas para la articulación de los niveles de Educación Preescolar y Educación Básica (actualmente el primero es llamado nivel de educación inicial y el segundo nivel de educación primaria pertenecientes al subsistema de educación básica reestructurados de esta forma en la Ley Orgánica de Educación 2009), en dicho manual la articulación está planteada como tender un puente que establezca una estructura de relación entre ambos niveles, para romper con el desequilibrio que presenta el niño cuando pasa de un ambiente donde priva la libertad, el derecho al juego a un nivel donde se le encasilla en un espacio de limitaciones y privaciones de la posibilidad de expresarse. A continuación se detallan 5 aspectos que este manual considera claves para que se haga efectiva la mencionada articulación entre niveles.

1) Promover intercambios entre docentes del nivel de educación preescolar y el nivel de educación básica: establecer espacios de reflexión, entre los docentes de ambos niveles, donde se propicien seminarios, talleres relacionados con los elementos teóricos y prácticos que resultan fundamentales para entender la articulación como un proceso que implica conocer a fondo los aspectos que entienden al desarrollo y al aprendizaje del ser humano como procesos continuos e inseparables. Los encuentros deberían contemplar visitas de intercambio de los docentes y estudiantes del nivel de preescolar a las aulas del primer grado.
2) Reconceptualización de los espacios donde se aprende: en el preescolar el espacio está organizado en función de un niño que está en proceso de crecer y aprender, el deber ser es que esté organizada por áreas ajustadas al grado de actividad de los niños. En un aula de primer grado, se percibe lo contrario parecen estar diseñadas para impedir al niño el movimiento. Es por ello que la reestructuración del aula de primer grado adaptándola a un modelo más parecido a el aula de preescolar, orientada en función del trabajo grupal, de las interacciones, de la movilidad ofrece la posibilidad de un escenario mucho más atractivo para el trabajo del niño que ingresa a la primaria.
3) Una visión continua del proceso de aprendizaje de la lectura, la escritura, las matemáticas y otras asignaturas académicas: para todos es conocidos la angustia de padres y maestros por la iniciación de los niños y niñas en la lectura y la escritura, problema que se inicia en la última etapa del preescolar ante la exigencia de algunas escuelas de que el niño para el primer grado domine la lectura y escritura. La tarea del preescolar y de la primaria estará realmente en proporcionar condiciones que favorezcan la construcción de esos conocimientos en un proceso de continuidad entre ambos, dejando en claro que no se trata de hacer del aula de primer grado un preescolar, ni de avanzar al preescolar elementos de la escuela primaria, se trata realmente de entender al niño o niña como un ser en desarrollo y a la educación como el elemento que organiza los aprendizajes en función de la sociedad y de la cultura respetando el proceso que vive el niño.
4) Una concepción diferente de la evaluación: la evaluación debe ser integral y plantear una observación permanente y reflexiva del niño no para detectar errores sino para determinar su potencial en el proceso de construcción de los aprendizajes, para esto puede ayudar el proseguir en el primer grado con los registros anecdóticos y diarios de clases que se toman en el preescolar.
5) Los proyectos una vía para la articulación: en ambos niveles los proyectos de aula permiten una evaluación comparativa de lo planificado en relación con el proceso y resultado obtenido por los estudiantes y permite redefinirlo en función de nuevas necesidades detectadas.

Este documento normativo realiza un significativo aporte a la presente investigación ya que sienta unas bases de cómo debe ser la articulación entre niveles, a que aspectos debe prestarse atención, articulación que además facilita la transición.

¿Quién está preparado? Investigando la transición al primer grado.

Ames, Rojas y Portugal (2009) realizaron una investigación en varias zonas del Perú enmarcada en el proyecto sobre niños del milenio titulada Empezando la escuela ¿Quién está preparado?: Investigando la transición al primer grado. En dicha investigación utilizaron una combinación de métodos cualitativos como entrevistas a padres, profesores y niños; técnicas participativas con niños; observaciones de aula en centros educativos de inicial y de primaria, así como observaciones de hogar y comunidad. Su objetivo fue conocer si diferentes actores involucrados en el proceso de transición estaban preparados para el mismo, docente y colegio, padres y niños. Aclaran que en este documento muestran sus primeros hallazgos:

Al ver las prácticas de maestros, observaron que la transición de inicial al primer grado no es entendida ni estructurada como un proceso al interior y entre instituciones educativas, falta de continuidad entre los ambientes de las aulas, tanto física (por ejemplo, las rincones de aprendizaje) como culturalmente (enfoque centrado en el niño vs. enfoque centrado en el maestro y la enseñanza frontal), en la falta de capacitación especializada para enseñar en primer grado para los maestros de primaria, de modo que puedan promover transiciones exitosas; y en la inexistencia de planes o programas que atiendan a los niños sin experiencia de educación inicial. Las escuelas no están haciendo un esfuerzo consciente para dar la bienvenida a los niños a sus aulas y aligerar los diversos cambios que enfrentarán. Por el contrario, las escuelas dejan sobre los hombros de los niños la pesada carga de la adaptación, con un apoyo muy poco organizado. Los maestros señalan la importancia del rol de los padres en esta adaptación, pero ofrecen poca o ninguna información y guía a los padres para que cumplan este papel. El intercambio y la comunicación entre padres y maestros son muy generales y se dirigen a temas de conducta, desempeño general y necesidades específicas de materiales escolares o del aula, y esto es referido por los padres en sus entrevistas. Mientras que los niños ven este paso hacia la educación primaria como una oportunidad para aprender y crecer. Sin embargo, a pesar de esta actitud positiva, esta transición no es necesariamente fácil para ellos e implica un grado de estrés, especialmente al enfrentar ciertas formas de violencia como la intimidación por parte de otros niños, los golpes o el castigo físico en la escuela y el hogar.

Uno de los primeros aportes que este estudio da a la presente investigación es un marco referencial latinoamericano, así como también toma los diferentes actores involucrados en la transición que se pretenden estudiar, también la metodología realizada. Para ver el documento completo puedes acceder al siguiente link: http://www.younglives.org.uk/pdf/publication-section-pdfs/working-paper-pdfs/WP47_low_res_Sp.pdf

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Transiciones?



El término de “transiciones” tiene una variedad de significados que no resultan fáciles de expre­sar fielmente mediante una única definición. Voglrer, Crivelo y Woodhead, proponen una definición que sus autores la consideran genérica pero que a mi juicio es bastante completa: “las transiciones son los acontecimientos y/o procesos clave que ocurren en períodos o coyunturas específicos a lo largo del curso de la vida. Suelen estar vinculados con cambios que se producen en el aspecto, las actividades, la condición, los roles y las relaciones de una persona, además de las transformaciones relacionadas con el uso del espacio físico y social y/o las modificaciones en el contacto con las convicciones, discursos y prácticas condiciona­dos por la cultura, especialmente cuando dichas modificaciones tienen que ver con cambios de ambiente y, a veces, del idioma predominante. A menudo requieren ajustes psicosociales y cultu­rales significativos, con dimensiones cognitivas, sociales y emotivas, que dependen de la natura­leza y las causas de la transición”.
En una revisión de la literatura acerca de las transiciones, puede apreciarse que la clasificación más frecuente de las mismas y que se ajusta más a esta investigación es las que propone dos tipos de transiciones: horizontales y verticales
Las transiciones horizontales: suceden a lo largo de la existencia cotidiana. Tienen que ver con los movi­mientos que el niño (o cualquier ser humano) efectúa de manera rutinaria entre varias esferas o dominios de su vida (p. ej., los traslados coti­dianos del hogar a la escuela o de un ambiente de cuidado a otro). Estas transiciones estructuran el desplazamiento de los niños a través del tiempo y del espacio, y dentro y fuera de las instituciones que ejercen impacto en su bienestar. Suceden a diario o de un momento a otro.
Las transiciones verticales: son concebidas como un cambio de un estado o condición a otro, frecuentemente unidos a desplazamientos “hacia arriba” (p. ej., del jardín de infancia a la escuela primaria; de ésta a la secundaria, y luego a la universidad). Se considera que ocurren una sola vez en la vida.
En esta investigación el término transición se utiliza para definir el traslado del preescolar como el último período del Nivel de Educación Inicial al Primer Grado, como primer año del Nivel de Educación Primaria. Y empleando la clasificación antes mencionada se consideraría una transición de tipo vertical.
Si tomamos en cuenta el libro referenciado en otro aparte de este blog: la transición entre etapas, vemos que esta clasificación coincide con la planteada por José Gimeno, con la diferencia de que él llama a las transiciones horizontales sincrónicas y a las verticales diacrónicas.

Paso del Preescolar a la Primaria.


Maestra de preescolar 

Mucho se ha hablado sobre la articulación del preescolar con la educación primaria, pero pocos han sido los intentos concretos documentados por facilitar este cambio trascendental en la vida de los niños y las niñas.

En diferentes investigaciones se ha abordado la relación existente entre el nivel de preparación del niño al ingresar a la escuela y su aprendizaje en los primeros grados de la educación primaria. El estudio de esta relación responde al criterio referido a la necesaria continuidad que debe existir entre la educación preescolar y la escolar como dos eslabones de un proceso educativo único, lo cual está determinado esencialmente por el nivel cada vez más complejo y elevado de las exigencias de la escuela primaria y por otra parte, por la conciencia de las grandes posibilidades que tiene la etapa preescolar para lograr un mayor desarrollo de los niños de estas edades. 1

La entrada del niño y la niña a la escuela constituye un momento fundamental de su vida. Al incorporarse a la vida escolar, el niño experimenta una reestructuración psicológica esencial, culmina su preescolar y comienza su primer grado conservando las características propias de la etapa preescolar, requiriendo del niño un tiempo de adaptación a los nuevos cambios en su vida que puede durar desde los primeros meses hasta incluso todo el curso escolar, dependiendo de las características individuales, estilo de crianza y la influencia del medio sociocultural.

La investigadora cubana O. Franco, define la articulación en la educación significa lograr la unidad de ideas y acciones, lo que implica la necesaria integración entre todas las influencias educativas que recibe el niño durante su vida, porque es preciso coordinar el trabajo y las actividades a fin de unificar criterios y modos de actuación, tomando en cuenta los principios de la unidad y la diversidad; la masividad, calidad y la equidad y, del trabajo preventivo.

La articulación debe garantizar ante todo un desarrollo progresivo, una continuidad lógica y natural, a fin de evitar que produzca cambios bruscos de una etapa a otra; un proceso educativo debidamente organizado que favorezca la ampliación y el enriquecimiento del desarrollo del niño,

expresado en una rápida adaptación a las nuevas condiciones a las que se enfrenta.i

En nuestro medio educativo costarricense resulta difícil encontrar procesos educativos articulados. Los niños y las niñas, en su mayoría, deben enfrentar un cambio de filosofía educativa al pasar de un nivel a otro y más aún al pasar de una institución a otra.

Es usual encontrar bibliografía relacionada con lo que las y los docentes de primer grado deberían hacer cuando los niños y las niñas dan este gran paso, pero qué sucede con la etapa preescolar. ¿Podemos las maestras y padres y madres de familia hacer algo para preparar a los niños y las niñas para esta transición?

A la largo de mi experiencia como docente de preescolar, he notado que los niños y las niñas necesitan de un entrenamiento previo que les otorgue las herramientas para enfrentar de manera saludable este cambio.

Para iniciar este proceso es importante que los niños y las niñas conozcan de él y todas sus etapas. Se les debe comentar que van a cambiar de institución educativa (en el caso de que se vaya a optar por una escuela diferente a la que asisten los niños y las niñas). Llevarlos a conocer la institución, antes de los procesos de admisión, puede crear en los niños y las niñas seguridad ya que conocen el lugar a donde van a ir y los espacios que compartirán con otros niños y niñas.

Otro aspecto importante a tomar en cuenta desde principio del año escolar es el desarrollo y estimulación de la independencia en los niños y las niñas. Resulta imprescindible dotarlos de herramientas que les posibiliten buscar soluciones a conflictos diarios. Un ejemplo de este proceso de estimulación es el manejo del bulto y su contenido. Proporcionar espacios para que los niños y las niñas saquen su comida, su cuaderno y guarden sus pertenencias manteniendo el orden del bulto ayuda a crear un sentido de pertenencia y responsabilidad. En casa los padres y madres de familia pueden estimular también la independencia permitiendo que ellos y ellas se vistan solos, alisten su merienda, preparen el uniforme para el día siguiente, entre otras.

El nivel de independencia que se les otorgue a los niños y las niñas depende de las características individuales y el contexto educativo en el que se desenvuelven.

También se puede incentivar en los niños y las niñas la responsabilidad como parte del proceso de preparación para el cambio de nivel educativo. Esta estimulación se puede hacer de varias maneras. En casa se les puede otorgar tareas pequeñas relacionadas con sus intereses. Por ejemplo ordenar su cuarto y sus juguetes, asear el espacio de su mascota y ayudar en labores

domésticas como tender la cama, recoger su ropa sucia entre otros. En la institución educativa se puede fomentar dejando pequeñas tareas que los niños y niñas deban realizar en casa, otorgar tareas relacionadas con la dinámica de aula, entre otras.

La actitud de las personas que rodea a los niños y las niñas es otro factor imprescindible en el cambio del preescolar a la primaria. Una actitud positiva y motivadora ayuda a los niños y las niñas a reconocer las ventajas del cambio y aliviar en cierta medida la ansiedad que este le pueda producir. Los padres y madres de familia pueden contar a los niños y niñas los aspectos positivos de su propia experiencia para crear familiaridad e identificación.

En general, enfrentar en forma adecuada estas transformaciones, no es una tarea fácil para el niño y la niña, que sólo lograrán adaptarse adecuadamente a las condiciones de vida de la escuela e iniciar con éxito un aprendizaje sistemático, si el maestro y la maestra está consciente de su papel en la articulación entre los niveles de educación preescolar y la educación primaria, para favorecer el proceso de adaptación de los niños y las niñas, evitando la posible descompensación que se puede presentar en los educandos al llegar a la escuela primaria.