El término
de “transiciones” tiene una variedad de significados que no resultan fáciles de
expresar fielmente mediante una única definición. Voglrer, Crivelo y Woodhead,
proponen una definición que sus autores la consideran genérica pero que a mi
juicio es bastante completa: “las transiciones son los acontecimientos y/o
procesos clave que ocurren en períodos o coyunturas específicos a lo largo del
curso de la vida. Suelen estar vinculados con cambios que se producen en el
aspecto, las actividades, la condición, los roles y las relaciones de una
persona, además de las transformaciones relacionadas con el uso del espacio
físico y social y/o las modificaciones en el contacto con las convicciones,
discursos y prácticas condicionados por la cultura, especialmente cuando
dichas modificaciones tienen que ver con cambios de ambiente y, a veces, del
idioma predominante. A menudo requieren ajustes psicosociales y culturales
significativos, con dimensiones cognitivas, sociales y emotivas, que dependen
de la naturaleza y las causas de la transición”.
En una
revisión de la literatura acerca de las transiciones, puede apreciarse que la
clasificación más frecuente de las mismas y que se ajusta más a esta
investigación es las que propone dos tipos de transiciones: horizontales y
verticales
Las transiciones horizontales: suceden a lo largo de la existencia cotidiana. Tienen que ver con los
movimientos que el niño (o cualquier ser humano) efectúa de manera rutinaria
entre varias esferas o dominios de su vida (p. ej., los traslados cotidianos
del hogar a la escuela o de un ambiente de cuidado a otro). Estas transiciones
estructuran el desplazamiento de los niños a través del tiempo y del espacio, y
dentro y fuera de las instituciones que ejercen impacto en su bienestar.
Suceden a diario o de un momento a otro.
Las transiciones verticales: son concebidas como un cambio de un estado o condición a otro,
frecuentemente unidos a desplazamientos “hacia arriba” (p. ej., del jardín de
infancia a la escuela primaria; de ésta a la secundaria, y luego a la
universidad). Se considera que ocurren una sola vez en la vida.
En esta
investigación el término transición se utiliza para definir el traslado del
preescolar como el último período del Nivel de Educación Inicial al Primer
Grado, como primer año del Nivel de Educación Primaria. Y empleando la
clasificación antes mencionada se consideraría una transición de tipo vertical.
Si tomamos
en cuenta el libro referenciado en otro aparte de este blog: la transición entre
etapas, vemos que esta clasificación coincide con la planteada por José Gimeno,
con la diferencia de que él llama a las transiciones horizontales sincrónicas y
a las verticales diacrónicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario